martes, 20 de septiembre de 2011

Sin fecha

Editorial Mateu. Colección Juvenil Cadete. Traducción: Manuel Rossell Pesant. Ilustraciones: Fariñas. Por ningún lado encontré la fecha de edición, pero se imprimió en "Revista Ibérica" que queda (o quedaba) en Templarios 12, Barcelona. Ojalá que siga allí, se lo merecen, es una muy bonita edición; lo cierto es que llamé al número que aparece (21 11 47) y no responden. Si alguien pasa por la puerta y tiene ganas de averiguar, se lo voy a agradecer.

Che, acabo de ver la foto de ayer y el dibujo del capitán Ahab. No me lo pueden negar, sorprendente parecido. Emocionante.

lunes, 19 de septiembre de 2011

TERRIBLE

Hoy me mandaron esta (y otras) fotos de un evento en el que participé, y me doy cuenta por primera vez en mi vida que tengo 40 años y ya se me notan. Puta madre, yo pensaba que todavía no se me notaba. Estoy pensando en clavarme un Koleston.

viernes, 16 de septiembre de 2011

video
Dale, probá, dejale pasar la lengua. Seguro que después va y se tira en el colchón, el turro. Igual igual hacía Blanquito, así le fue al pobre. Pero la cana lo mató de puro cebados que son. Como cinco años hacía que andaba por acá, y que yo sepa nunca mordió a nadie.

viernes, 9 de septiembre de 2011

Adentro

¡Mirá! Te encaro y te lo digo porque no quiero que después tengas quilombo. Ese pibe que trajiste no sirve para nada. Además es medio rarito, no sé, me da mala espina ¡Eh! Está acá entre las máquinas y de golpe desaparece. No sé que hace, se pierde entre las cajas. Si no, se mete en el baño y se pasa una hora ahí adentro. A mi no me calienta, vos sabés que yo me banco solo el laburo, pero fijate. Te digo por vos. Yo viste que te cumplo, te cuido las máquinas, las limpio, te barro todo. Porque este come y te deja todo ahí tirado, se ve que esta acostumbrado como chancho, será así en la casa, no sé. Vos traes a cada uno. Si querés conseguirme alguien que me ayude, traete una minita, como esas que cargan nafta en la Shell ¿Sabés cuales te digo? Esas que están ahí, que se clavan la calza hasta el hígado ¡Juaaa! Dale, trae una de esas, te laburo gratis. Bah, gratis no, no te emociones, pero por ahí me enamoro ¿Quién te dice? Yo ya estoy en edad de formar una familia ¡Juaaa! ¿Te imaginás yo con una de esas perras? No, hablando en serio, fijate lo que hacés con ese pibe. Además desde que está él, siempre que entro al baño, hay ahí apoyado un conito vacío, de esos de plástico ¿Sabés cuales te digo? Los del hilo. Yo no sé que hace, para mi, se mete en el baño y se lo emperica, yo no se que pensar. Yo cuido tu empresa. Mirá si un día de estos lo tenés que llevar al hospital. Es tan boludo que por ahí se le queda adentro ¡Juaaa!

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Parte de la mitología sobre la que se edifica Sagrada.

-Rezongaron los frenos y toda la carrocería tembló hasta detenerse. Por la última puerta bajó ella. Dos pasos de sus piernas como escarbadientes y estaba en la vereda. Metió la mano en la cartera. Volvió a bramar el motor y en segundos la ruta quedó desierta. Se acercó al único farol sin dejar de revolver hasta que los encontró. Él seguía cada movimiento recostado en el muro a resguardo de las luces. El viento traía cada tanto el perfume del basural y ella intentaba, varias veces sin éxito, encenderlo. Cuando finalmente aspiró la primera bocanada, él dejó escapar una mueca de asco. Pasó frente al tipo como si no lo hubiera visto. Él esperó unos segundos, se esforzó hacia adelante separándose del muro y se lanzó tras ella. Ella intuyó la sombra tras de sí que se alargaba sobre el suelo irregular y apuró el paso. Él se dio cuenta y sonrío con malicia. Se le hizo larga la cuadra del galpón a medio demoler, obligada a hacer equilibrio evitando los cascotes. Alcanzó la esquina y dobló hacia los ranchos, demorando el rabillo del ojo en la sombra que se aproximaba. Él, que conocía el terreno se relamió. Apenas dejó de verla se lanzó casi corriendo. Seguramente quería agarrarla antes de que se metiera en la villa. Al doblar se dio cuenta de que era tarde. Estaba jodido. La vio que asomaba por detrás y se reía. Ya estaba sujeto del cogote cuando ella tiró el cigarrillo, descalabró las piernitas en un movimiento imposible y se sentó en los escombros a mirar. El tipo llegó a lamentarse; hacía sólo dos días que había salido de Devoto...

domingo, 4 de septiembre de 2011

¡Salió "Sagrada"

¿Por qué es importante este libro?, me pregunto mientras lo releo tratando de encontrar algunas pistas que me guíen hacia ciertas ideas que voy a necesitar a la hora de escribir esta contratapa. Y se me viene a la mente una imagen, que es la imagen de un lugar, una ciudad o, más bien, una zona de una ciudad, digamos un barrio, o un conjunto de barrios, vistos desde el cielo, de noche. Una visión aérea nocturna de una zona. Se ve el trazado de calles, por el alumbrado público, y se ven las avenidas y rutas que más o menos lo delimitan. No se ve a la gente. En realidad, no se la llega a ver, pero está.

Sagrada es importante por esto: porque pone a la gente en esa imagen. Y traza, entre esa gente, las líneas que la conectan. Esas líneas son las historias, los objetos (un dibujo que hace llorar, un pañuelo de mago que da monedas de un peso, zapatos, una caja de Playstation llena de dinero, etc.) y las emociones que esas historias provocan en quien las vive. Sagrada es como una visión aérea nocturna de un barrio que a la vez incluye lo que da vida a ese barrio, las historias de sexo, violencia, corrupción, belleza y amor que viven con y en ese barrio.

Sagrada es la historia íntima y política de un lugar, es su mapa vivo.

Mariano Blatt